Antes de subir al tren cremallera: 9º
Comparti el tren cremallera de Ribes de Freser hasta Nuria con los abuelos de Kilian Jornet. Dos personas encantadoras, sencillas y muy amables. El año pasado estuvieron en la Ultra Tral de Mont-Blanc. Me comentaron que lo vivido dias antes, durante y después de la carrera en Chamonix es realmente mágico.
Llegue diez minutos antes de la salida para recoger los dorsales. Desde las ventanas del tren cremallera se aprecia que el tiempo en Nuria es inmejorable, el marco es de postal, todo muy verde y, un montón de participantes calentando con los dorsales negros característicos de Buff.
Peleandolo

Puigmal a 2913m
Las vistas desde lo alto del Puigmal, como durante todo el circuito son impresionantes, más del 70% de la carrera estamos por encima de 2700metros, dando la vuelta a Nuria. Solo por las vistas de ayer valió la pena inscribirse en esta prueba. Pero las vistas había que trabajarlas: cuatro picos de más de 2800 y uno de más de 2900metros. Madre mía que dureza. Esta media maraton nunca se acaba. La bajada final de 4km ponía a prueba los cuadriceps. La realice muy lentamente, no quería poner en riesgo mis tobillos a un mes de mi objetivo del año.

Me sorprendió comprobar que podía tirar bastante bien y a pulsaciones elevadas a una altura importante. Aunque la parte negativa, tal como os comentaba también en la entrada de la Nuria-Queralt es que bajo fatal. Creo que por falta de técnica, por miedo a lesionarme, por tener las piernecitas de keniata y sobre todo por falta de km. Todo ello provoca que quizás pise con mucha inseguridad y en las bajadas largas se me van agarrotando cada vez más las piernas.






















